Cabaret Maldito se estrena en Barcelona [VERSIÓN CASTELLANO]

Andrea Balart, Irina Balart, Íngrid Gustems. BARCELONA. Mañana a las 20:30h la Compañía del Circo de los Horrores estrena en Barcelona su nuevo espectáculo, Cabaret Maldito, el tercer show de una trilogía que, como avanza su director artístico, y actor en la piel de Lucifer, Suso Silva, probablemente se convertirá en cuarteto en los próximos años.

Si este circo tan poco convencional ya sorprendió en la presentación de su primer proyecto, el Circo de los Horrores en 2007, y con la segunda parte, el Manicomio de los Horrores en 2012, ahora Suso Silva, que empezó en el mundo del circo en una vertiente cómica y mímica, afirma que su tercera creación es la mejor de las que ha producido. “Los espectadores son parte integrando del show, queremos transportarlos con nosotros, en una exhibición que explique una historia, no circo porque sí”, afirma el director. Aún así, certifica que todos sus espectáculos son sus “niños” pero su preferido siempre será el primero, por “el esfuerzo y el afecto” que puso en él.

El espectáculo, ambientado en un Cabaret infernal alojado en una antigua Catedral gótica, está marcado por un gran erotismo y sensualidad explícita en todas las actuaciones; es por eso que la edad mínima para asistir es de dieciocho años, cosa que Silva comenta alegando que “el tema es bastante delicado, rozamos los límites, no tenemos pelos a la lengua, a pesar de que no hemos considerado necesario jugar mucho con los desnudos”.

De todas formas, para el director, el circo no es lugar para los niños, “esto lo inventaron los Payasos de la Tele, pero yo prefiero enfocarlo hacia otras tendencias mucho más adultas”. Así, lo prohibido, lo que está mal visto, la lujuria y el poder de Lucifer entran a escena mediante los movimientos de contorsionistas, los equilibrios de acróbatas y las coreografías preparadas por la conocida Lola González.

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Suso Silva, director y artista del Circo de los Horrores. Fuente: Irina Balart

Payasos travestidos, enanos viciosos, demonios, madames, combinan circo, teatro, danza y canto en una exhibición plural poco explotada hasta ahora. “Un chico de veinte o treinta años es lo que busca: juegos tan extremos como el Cabaret Maldito, lenguaje bestia, muy lujurioso, desenfrenado”, sentencia el director, que avanza que tocarán “los siete pecados capitales y todas las tendencias sexuales y políticas”.

La actuación, que incluye entre otros artistas españoles, italianos, ingleses o ecuatorianos, desarrolla todas las técnicas circenses conocidas y las transporta a otro nivel. Las fusiona con fuego, con sexo, con canciones y bailes. “No ha sido fácil hacer ninguno de estos espectáculos porque todo el mundo nos auguraba un fracaso al ser un show no apto para niños”, asegura Silva, pero lo cierto es que su iniciativa con el Circo de los Horrores ha sido tan imponente que diferentes circos mundiales la han copiado y la compañía se ha tenido que encausar contra los plagios.

La música en directo es uno de los puntos fuertes del planteamiento del Cabaret Maldito, interpretada por los mismos artistas y con acompañamiento de piano de cola, guitarras eléctricas y coro de Góspel. Además, el interior de la oscura carpa, llena de mesas y sillas bajo el escenario, pretende trasladar el público a un cabaret de verdad, donde los artistas no son más que los demonios de la sociedad, referencias continuas al cine y un terror agridulce que no provoca miedo, sino empatía, a partir de métodos del circo contemporáneo.

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El éxito de la temática tétrica, sin embargo, siempre ha ido acompañado de la polémica, sobre todo con críticas de sectores cercanos a los enfermos mentales que desaprobaban el uso poco ético de la palabra “manicomio” y de todo lo que comporta un ingreso por desórdenes psíquicos para provocar la risa. Silva se defiende diciendo que en su circo no son irrespetuosos con las enfermedades, “incluso los hemos invitado a las funciones para que vean que salvamos las distancias”.

En cuanto a la sexualización de la mujer en el Cabaret, que siempre hace acto de presencia incluso con comentarios de periodistas que destacan la belleza de las artistas en lugar de de su arte, el Suso Silva más halagador comenta que cuando los artistas ofrecen su físico, están dispuestos a que el público lo valore, aunque “a mí me gusta ver cuerpos bonitos, pero esto no me sirve de nada si la chica guapa no sabe actuar”.

El Cabaret Maldito promete dos horas y media de emociones, de sorpresa, de participación, y una experiencia vital ofrecida por unos artistas que llevan meses preparándose, “son tan buenos porque entrenan mucho”, dice Silva. El tiempo dirá, pero de momento hay que comentar que las entradas para el estreno de mañana ya están agotadas desde hace una semana y se prevé una buena recaudación, con precios a partir de dieciocho euros, y un público “enérgico, contento y agradecido” que podrá disfrutar de un circo diferente del 3 de febrero al 13 de marzo, en el Port Vell de Barcelona.

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